Beyoncé aprovechando que estaba en Londres, se fue un día de compras y se gasto $14.000 dóalres y solo en dos establecimientos, Topshop y Selfridges. Según presentes, Beyoncé fundió sus tarjetas de crédito y que mientras compraba, parecía una escena sacada de la película 'Pretty Woman'.
También se supo por presentes que desde que Beyoncé entró a las tiendas, compró rápidamente y cuando vio la sección de calzados, aceleró más de lo que estaba.
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